Rut – capítulo 4

31/8/16





Llegamos al final del libro de Rut con el capítulo 4. Abrimos el libro con tres funerales y lo terminamos con una boda… sin duda ¡un final feliz! En este capítulo veremos también a Noemí encontrando su corazón vacío lleno de gozo y sus manos vacías llenas con un bebé.

A través de todo el libro hemos visto cómo el llanto y el dolor de nuestras protagonistas se transformaban en gozo.

Salmo 30:5

Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría.”

Creo que todas hemos pasado por ese carrusel de emociones más de una vez, ¿verdad? Hay ocasiones en las que todo está oscuro, en las que no vemos solución ni salida y, de repente, vemos cómo Dios hace algo extraordinario.

Sin embargo, hay otras ocasiones en las que esa nube negra no se va de nuestra vida. Y es que nunca podemos olvidar que estamos de paso en esta tierra, que somos extranjeras y peregrinas, ciudadanas del cielo. El gozo vendrá, la alegría vendrá. Quizás no mientras estemos en esta tierra, pero ¡ah, la esperanza gloriosa que tenemos en la eternidad! Ese es un gozo que nada ni nadie nos podrá quitar jamás.

No todas las historias en nuestra vida tienen un final feliz, pero este libro nos recuerda que, para el creyente, Dios escribe el último capítulo. No tenemos que temer del futuro, porque nuestro futuro está en el cielo por la eternidad” – Warren Wiersbe

El capítulo anterior se cerró con Rut y Booz queriendo casarse. Pero aún quedaba un obstáculo para la boda de nuestros protagonistas: un pariente cercano que tenía derecho a redimir la propiedad de Elimelec y, con ella, a la viuda de su heredero (Rut 3:12).

Como ya hemos visto, la ley del pariente redentor se da en Levítico 25:23-34 y la ley del levirato para el matrimonio se encuentra el Deuteronomio 25:5-10. El propósito de estas leyes era preservar el nombre y proteger la propiedad de las familias en Israel. Estas leyes aseguraban que el nombre de un hombre muerto no moría con él y que su propiedad no era vendida fuera de su tribu.

Veamos un poco más profundamente lo que significa la redención y de qué manera esas leyes tan arcaicas se relacionan estrechamente con nosotras.

La palabra redimir significa “liberar comprando por un precio”. En el caso de Rut y Noemí, los derechos de la tierra habían pasado a Mahlón, el esposo de Rut, al morir su padre Elimelec. Esto explica por qué Rut era parte de la transacción también.

De la misma manera que Rut necesitaba redimida, nosotras también necesitábamos redención. Estábamos ligadas al pecado (Efesios 2:1-3; Juan 8:33-34) y éramos incapaces de liberarnos a nosotras mismas. Jesucristo fue el precio que hubo que pagar para nuestra redención, para nuestra liberación. Él dio su vida en rescate por los pecadores (Marcos 10:45; Apocalipsis 5:9-10) y es la fe en Él quien libera a los cautivos.

Juan 8:36

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres

No puede haber redención sin el pago de un precio. Desde nuestro punto de vista, la salvación es gratuita (Hechos 2:21), pero desde el punto de vista de Dios, tuvo un precio muy alto. Nuestra libertad fue comprada por la sangre de Cristo en la cruz del Calvario.

Finalmente, este pariente más cercano decidió no redimir la heredad de Elimelec para no perjudicar su propia herencia (Rut 4:6), lo que dejó vía libre a Booz.

Toda esta conversación entre Booz y el pariente cercano sucede de una manera que nos puede extrañar. ¿Qué tienen que ver los ancianos, una puerta y un zapato con la redención?

La puerta de la ciudad era siempre el lugar donde se sentaban los hombres honorables de la ciudad. Para una ciudad antigua en Israel era algo así como una combinación entre la cámara del ayuntamiento y la sala de justicia.

La costumbre de quitarse el zapato se refiere probablemente al divino mandamiento de andar sobre la tierra y tomar posesión de ella (Gén 13:17; Deut. 11:24; Jos 1:3). Deuteronomio 25:5-10 describe la ceremonia que se realizaba cuando un pariente declinaba su responsabilidad de redimir. El que declinaba se quitaba su sandalia y la mujer a quien él se negaba a honrar escupía en su cara. Pero en este caso, porque no había falta de honor, solo se realizó la parte de la sandalia.

Ese zapato daba luz verde a Booz para redimir la propiedad y casarse con Rut. En el capítulo 1, parecía como que Rut estaba perdiendo su oportunidad de matrimonio al dejar su tierra nativa Moab y entregando su corazón y su vida al Dios de Israel. Pero al poner Rut a Dios primero, Él le entregó una relación mucho más grande de lo que ella se podía haber imaginado.

Y es que tenemos un Dios al que le encanta voltear las situaciones imposibles y usarlas en nuestro favor.

Romanos 8:28

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.

Todas las cosas… Los problemas, las pruebas, las malas rachas, los reveses que vivimos. Todo nos ayuda a bien cuando amamos a Dios. Aunque no lo veamos, aunque no lo entendamos, así es y en ello debemos confiar.

¡Y llega la boda! Y con la boda, un hijo. Ese mismo hijo por el que oraban para su matrimonio (Rut 4:12).

Rut 4:13

Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo.”

Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo. A veces olvidamos que nuestros hijos son un don de Dios, son un regalo, son una bendición.

Salmo 127:3

He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.”

Desgraciadamente en nuestra sociedad moderna los hijos no son vistos muchas veces como un regalo ni como una bendición, sino como una carga, como un estorbo. Pero no es así como los ve Dios.

Cada niño merece un hogar lleno de amor y cuidado, un hogar en el que se le ayude a crecer y desarrollarse, un hogar en el que sean criados en la disciplina y la amonestación del Señor (Efesios 6:4).

Dios dio gracia a Rut en Moab al darle la fe para confiar en Él y ser salva. Su gracia continuó cuando se fue a Belén y la guio al campo de Booz. Y aún más cuando el pariente cercano no quiso redimir dando la oportunidad a Booz. Después del matrimonio Dios siguió derramando Su gracia sobre Rut concediéndole un hijo.

Este niño sería usado para ser fuente de bendición a muchos. Obed no era solo el regalo especial de Dios para Booz y Rut, sino que fue de bendición también para Noemí.

Rut 4:14-16

Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel;el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos. Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya.”

Sobre este pasaje David Guzik explica lo siguiente:

Noemí ahora tenía un nieto; ahora ella era celebrada en Israel; y pudo ser la aya de su propio nieto. Noemí fue la que con su regreso al Señor inició toda esta grandiosa obra de Dios. Si Noemí no hubiera decidido regresar a Belén, la tierra de Israel, y al Dios de Israel, nada de esto hubiera sucedido.

Esta es una maravillosa demostración de lo que Dios puede hacer a través de una humilde mujer que vuelve a Él.

Noemí fue la que en el capítulo uno dijo, en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. . . Jehová me ha vuelto con las manos vacías . . .Jehová ha dado testimonio contra mí (Rut 1:20-21) ¡Si tan sólo Noemí hubiera visto entonces cuan grandemente el Señor la bendeciría al final!

Y este niño iba a ser también de bendición para toda la humanidad.

Obed iba a ser el padre de Isaí, el abuelo de David, el bisabuelo de Salomón y ascendiente directo de Jesús (Rut 4:17-22). No solamente el nombre de Elimelec y de su familia no pereció, sino que fue hecho grande a través de David y, sobre todo, a través de Cristo. Tuvo el privilegio de ser ancestro del Mesías.

Los moabitas no podían entrar en la congregación del Señor (Deuteronomio 23:3). Pero este pequeño libro de Rut cierra con una genealogía que nos lleva directamente al Salvador.

¿Quién lo iba a decir? ¿Una moabita? ¿No te encanta cómo es Dios? Él da oportunidades a quienes según el mundo no las merecen. Él usa al vil y al menospreciado. Él ama sin medida al pecador más terrible. ¿Esas personas que son desechadas por el mundo? Esas mismas son las que atesora Dios. Nunca dejes que alguien te diga que no vales, que no sirves. Vales mucho para Dios. Y Él te ama así como eres, así en tu condición, así con tus desastres.

Dios no desechó a Rut aunque fuera una extranjera, una viuda, una mujer desechada por la sociedad. Dios tampoco te desecha a ti. Él te ve. Él te oye. Él te da gracia…

…y nunca podemos desestimar el poder de la gracia de Dios en nuestras vidas. 


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Edurne




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2 comentarios:

  1. Ruth Elizabeth Ruiz Diaz10/3/17 15:28

    Querida hermana, no sabes cuanto me has bendecido a través de este estudio sobre el libro de Rut. Me encontré con tu blog casi por casualidad, y me fue muy grato este estudio, mediante el: pude redescubrir cuanto y de que manera me ama Dios, ya que su amor se ve claramente reflejado en la persona de Booz.
    Que nuestro Señor te bendiga grandemente.Hasta luego.

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  2. Muchas gracias por estas hermosas reflexiones y aplicaciones. Sin duda han sido de mucha bendición para todas.
    Dios continúe bendiciendo su ministerio y su familia.

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