Ester . capítulo 2

7/10/16







Han pasado 4 años desde los acontecimientos del capítulo 1 del libro de Ester (Ester 2.16). No sabemos exactamente qué pasó con la reina Vasti, si siguió siendo parte del harem de Asuero, si fue desterrada, asesinada… no se nos dice qué fue lo que sucedió. Lo que sí se nos dice es que “se acordó de ella” (Ester 2:1), queriendo decir que el rey la echaba de menos. Asuero tenía cientos de concubinas que acudían a su presencia cuando él lo requería. Pero la reina estaba por encima de esas concubinas. Y era esa relación la que el rey extrañaba.


Parte de esa soledad y melancolía del rey partía del hecho de que en ese tiempo había realizado su gran invasión a Grecia, invasión que había sido fallida e infructuosa. Después de su derrota regresó a su palacio profundamente abatido. A su desánimo había que añadir la ausencia de la reina y el hecho de que la ley de los Medos y los Persas no podía ser alterada, ni siquiera por el rey. La reina Vasti ya no podría ser más su reina.


Para saber algo de la campaña de Asuero contra los griegos, debemos dirigirnos a la historia secular, pues la Biblia no incluyó ningún relato sobre esa campaña. Él había comandado un gran ejército contra los griegos. El secreto de la fuerza de los persas consistía en la utilización de grandes cantidades de soldados. Pero el soldado persa, a nivel individual, no estaba tan bien entrenado como el soldado griego. Los griegos enfatizaban el valor del individuo y, como resultado, un soldado griego podía ocuparse de diez soldados persas. En consecuencia, los griegos obtuvieron una victoria notable sobre el ejército persa. Aquella fue una desafortunada derrota para Asuero, pero Dios estaba controlando la situación. El poder estaba a punto de desplazarse de Persia, a Grecia.


La vida de las personas que no conocen a Dios presenta estas reacciones y características del rey Asuero. Su trayectoria fue la de una persona que vivió fijando su propio rumbo. Cometiendo un error tras otro a nivel personal, en su vida de relación y en el ejercicio de su cargo. Está claro que el poder humano y las riquezas no pueden satisfacer la vida interior y, tarde o temprano, el aburrimiento, la tristeza y la depresión, van controlando el carácter y los actos de esa persona.


Yo tomé decisión por Cristo con 26 años. Había un hueco enorme en mi corazón que trataba de llenar con distintas cosas. Pero no había nada que pudiera llenarlo. Solo Dios. Solo cuando conocí a Cristo fue que las cosas comenzaron a tener sentido. Hasta ese momento, eran mis emociones, mis sentimientos, lo que guiaban mi vida… y la guiaban mal.


Como hijas de Dios no podemos vivir más así. No podemos vivir guiadas por lo que sentimos o pensamos, sino guiadas por Dios y por Su Palabra.



Salmo 86:11

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;
Afirma mi corazón para que tema tu nombre
.”


Debemos conocer la Palabra de Dios para poder vivir de acuerdo a ella.

Debemos temer a Dios para poder vivir conforme a lo que Él demanda de nosotras.

Solo de esa forma podremos tener una vida guiadas por la voluntad de Dios.


Efesios 5:15

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios



Así que sus cortesanos se pusieron manos a la obra para buscar otra reina que sustituyera a Vasti (Ester 2:2-4). Para eso, fueron llevadas a Susa mujeres jóvenes de todo el reino para que el rey pudiera encontrar otra reina. Se dice que, para esta ocasión, llevaron unas 400 jóvenes.


En este capítulo se nos presenta a dos de nuestros héroes, a dos de los personajes centrales de la historia que nos ocupa: Mardoqueo y Ester.



Dios está preparando sus héroes y cuando la oportunidad se presenta, Él los pone en un momento en el lugar adecuado y el mundo se pregunta de dónde han salido” A.B. Simpson



Eso es exactamente lo que Dios estaba haciendo con Ester y con Mardoqueo. Ellos no lo sabían, nadie más lo sabía. Pero Dios estaba preparando el camino para que ambos tuvieran un papel crucial en la salvación del pueblo de Israel. De la misma manera que tuvo a José en Egipto, a Daniel en Babilonia o a Nehemías en Susa, Dios tenía a Ester y a Mardoqueo preparados para que fueran protagonizando acontecimientos, a primera vista sin ninguna relación entre ellos, que les iría momento al momento concreto en el que Dios los usaría para Su gloria.  Ester fue una de esas 400 jóvenes que fue llevada a la casa del rey cuando Asuero estaba buscando una nueva reina (Ester 2:8).


Mardoqueo, el primo de Ester, vino a Persia en uno de los traslados que los babilonios impusieron en Judá cuando conquistaron su tierra. Ester (cuyo nombre judío era Hadasa) fue criada por su primo Mardoqueo desde la muerte de sus padres (Ester 2:5-7).  Ellos eran parte de la gran comunidad judía que fue forzada a reubicarse fuera de Judá, y que decidió no regresar con Esdras.


Mardoqueo había cuidado de Ester cuando sus padres fallecieron y seguía cuidando de ella también en la casa del rey (Ester 2:11). Incluso le aconsejó que no declarara su origen, que no dijera que era judía (Ester 2:10).


Muchos cristianos viven así también hoy en día, en la sombra, sin revelar que son hijos de Dios. Viven como camaleones, mimetizados con el mundo sin dar ninguna indicación de su condición de creyentes.


Debemos tomar en serio la advertencia que Jesús dio en Mateo 10:32-33:  

A cualquiera, pues que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.


No podemos vivir negando a Dios y esperar, al mismo tiempo, que Dios nos reconozca y nos bendiga. Sin embargo, hay algunas situaciones en las cuales Dios nos pide que seamos reservados en cuanto a nuestra identidad cristiana, no con el propósito de encubrirla permanentemente, sino de esperar el momento oportuno para revelarla. Aparentemente Mardoqueo sintió que esto era lo correcto en esta circunstancia, y Ester estuvo de acuerdo.


La Escritura nos dice que Ester halló gracia” en la corte ante Hegai, el eunuco encargado de las mujeres (Ester 2:9), “ganaba el favor de todos los que la veían” (Ester 2:15) y “halló gracia” delante del rey Asuero (Ester 2:17).


Proverbios 3:3-4

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión delante de Dios y de los hombres.”


Nada de esto fue casualidad. Dios fue guiando a Ester a cada paso, abriendo puertas y tocando corazones para ponerla en el lugar adecuado en el momento preciso: al lado del rey. Después de doce meses de preparativos, de rituales, baños, tratamientos, pinturas, maquillajes, vestidos… llegó el momento en el que Ester debía presentarse delante del rey.



Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti (Ester 2:17)



Una vez más, la mano de Dios obrando y guiando los acontecimientos conforme a Su propósito divino.


Pero no es este el único acontecimiento importante que sucede en este capítulo y que Dios irá hilando más adelante como parte de una historia mayor. También tenemos aquí la intervención de Mardoqueo para desbaratar un complot en contra del rey Asuero (Ester 2:19-23)


Mardoqueo estaba en la puerta del rey (Ester 2:19), lo que significa que tenía una nueva posición como juez. En el mundo antiguo el equivalente del Palacio de Justicia se encontraba a la puerta de la ciudad y era allí donde se reunía la corte de justicia. Estando allí, escuchó una conversación entre dos eunucos que estaban planeando matar al rey. A estas alturas creo que ya te habrás dado cuenta de que, una vez más, no fue casualidad que Mardoqueo escuchara esta conversación, que estuviera en el lugar adecuado en el momento preciso. La nueva posición de Mardoqueo le colocó en un punto apropiado para poder escuchar lo que se tramaba y decírselo a Ester, quien, a su vez, le trasladó la información al rey.


Los conspiradores fueron atrapados y ajusticiados y “fue escrito el caso en el libro de las crónicas del rey.” (Ester 2:23). Este pequeño detalle, aparentemente sin importancia, será crucial para el desenlace de la historia y Dios lo utilizaría más adelante. Una vez más, nos podemos dar cuenta de que Dios ve más allá de lo que vemos nosotras. Él tiene el mapa completo, conoce el punto de partida y el de llegada y sabe perfectamente qué cosas tienen que suceder para llegar de un sitio a otro.


Nosotras no. Nosotras solo vemos pequeñas partes de la imagen. Vamos viviendo acontecimiento tras acontecimiento sin darnos cuenta muchas veces que unos tiene relación con otros o que Dios los va a poder usar de una manera inesperada para nosotras.



Mardoqueo no recibió ni reconocimiento ni recompensa por salvar la vida del rey. No importa. Dios se aseguró de que los acontecimientos quedaran registrados y Él daría buen uso a esto en el momento adecuado. Nuestras buenas obras son como semillas que se plantan por fe y cuyo fruto no siempre vemos de manera inmediata.” – Warren Wiersbe, Be commited



Lo que más me impresiona de este capítulo es ver cómo acontecimientos que, aparentemente, no tienen nada que ver entre sí, son parte del plan y del propósito de Dios. ¿Te das cuenta de que hay cosas que nos pasan y que no entendemos pero que llega un momento en el que cobran sentido?


La historia de Ester me ayuda a confiar en Dios, en Sus planes, en Sus propósitos, en que Él obra, en que todo lo que sucede tiene una razón y en que Él va a usar cada cosa para mi bien y Su gloria. Aunque no lo vea, aunque no lo entienda. Dios está obrando en todo momento.


Salmo 135:6

Todo lo que Jehová quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos
.



Contenta en Su servicio,

Edurne



2 comentarios:

  1. Estoy encantada escudriñando la palabra de Dios ... Que Dios les be diga

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  2. Cada capítulo es u reto que Dios la bendiga por tan bello trabajo.

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