Tu versículo favorito - 1 Pedro 5:7





El lunes compartí uno de mis versículos favoritos y les propuse que ustedes compartieran los suyos también para escoger algunos de esos versículos al azar y hacer algunos devocionales analizando esos versículos en profundidad. El versículo de hoy es 1 Pedro 5:7, el favorito de Pamela Hernández.

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1 Pedro 5:7

…echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

¿No es maravilloso tener un Dios sobre el que podemos poner todos nuestros problemas y nuestras cargas, toda nuestra ansiedad y nuestros miedos?

Déjame contarte algo sobre mí: odio volar.

Y, como todo miedo, es algo irracional. Nunca me ha pasado nada raro en un avión y conozco las estadísticas que dicen que los aviones son más seguros que los carros. Aun así, no me pone nerviosa subirme a un auto, pero sí subirme a un avión.

Este viernes tengo que subirme a uno y el sábado a tres.

Estoy viajando a Dallas a un encuentro con líderes internacionales de Ama a DiosGrandemente y tengo que tomar un avión para llegar a Caracas, otro para llegar a Panamá, otro a Houston y, finalmente, otro a Dallas. Solamente con escribir esto ya siento el estómago “raro”.

Así que leer este versículo y saber que puedo echar toda la ansiedad que este viaje me produce – el avión, dejar a mi esposo y a mis hijos por dos semanas, estar en otro país, conocer mujeres de otros lugares, hablar ante una audiencia numerosa… - ayuda a calmar el ritmo al que late mi corazón.

Pero, examinando el pasaje con más detenimiento, no solo encuentro paz y consuelo, sino que encuentro también la causa de mi ansiedad: el orgullo.

En este viaje hay un montón de cosas que se escapan de mi control y eso es lo que me pone nerviosa.

Este es el contexto en el que se encuentra el versículo de hoy. Veámoslo completo –

1 Pedro 5:5-7

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.”

¿Ves la relación? La única manera de poder echar toda nuestra ansiedad sobre Dios es siendo humildes. Y para ser humildes tenemos que reconocer que no tenemos las cosas bajo control.

La humildad se demuestra por medio de la sumisión. Es la habilidad de dejar todo en manos de Dios y de aceptar Su voluntad cualquiera que sea.

La palabra “revestíos” alude a un esclavo que se pone un mandil antes de servir, así como hizo Jesús antes de lavar los pies de Sus discípulos (Juan 13:4). La humildad es esencial en nuestra relación con Dios. Si queremos caminar en la gracia de Dios (Su favor inmerecido) entonces debemos de despojarnos de nuestro orgullo y ser humildes – no solo para con Él sino para con todos.

El orgullo es uno de los pecados más detestables; no obstante, encuentra alojamiento en las almas más serias, aunque hablamos de él con un nombre más ligero. Le llamamos – independencia, confianza en sí mismo. No siempre lo discernimos en el sentimiento herido, el cual se retira en sí mismo, y cultiva a sus dolores en un malhumor... Estamos orgullosos de nuestra humildad, vano de nuestra mansedumbre; y, poniendo nuestra mirada más santa, nos preguntamos si los demás nos están admirando por nuestra humildad.” (Meyer)

La humildad verdadera se demuestra cuando tenemos la habilidad de echar nuestra ansiedad sobre Dios. Es presunción orgullosa el llevar las cosas a nuestra propia preocupación y el tratar con cosas que Dios ha prometido que Él tratará (Mateo 5:31-34).

Es cuando nosotras queremos controlar aquello que no podemos, cuando nuestro orgullo nos hace pensar que una situación depende de nosotras, de nuestra habilidad, de nuestra experticia, que la ansiedad se apodera de nuestro corazón. Porque, en el fondo, somos conscientes de que no podemos controlarlo todo.

Lo que podemos y debemos hacer es confiar en Aquel que sí lo controla.

Si verdaderamente nos humilláramos bajo la poderosa mano de Dios, tendríamos menos preocupaciones y ansiedades que echar sobre Él.

La oración le dice a Dios cual es la preocupación, y le pide ayuda a Dios, mientras que la fe cree que Dios puede hacerlo y que lo hará. La oración envía la carta con el problema y la aflicción ante el Señor, y abre todo su presupuesto, y después la fe exclama, ‘Yo creo en que Dios cuida, y que cuida de mí; Yo creo en que Él me sacará de mi angustia, y hará promover Su propia gloria.’” (Spurgeon)

Podemos confiar en Dios y echar sobre Él nuestra ansiedad porque Él tiene cuidado de nosotros. Eso es una promesa y Dios siempre cumple Sus promesas.

Tan solo piensa en todas las veces en las que Dios ha cuidado de ti hasta este momento, en todas las veces en las que Él ha abierto camino, en las que Él ha provisto, en las que ha resuelto algo que parecía imposible. Piensa en todo eso y recuérdalo.

Cuando haya situaciones que te asusten, te preocupen o te generen ansiedad, recuerda cómo Dios ha cuidado de ti. Y recuerda también que, por mucho que te empeñes, hay cosas que no puedes controlar. Pero Dios sí.

Echa toda tu ansiedad sobre Él y recuerda que tiene cuidado sobre ti. Yo haré lo mismo con respecto a mi próximo viaje.

Contenta en Su servicio,

Edurne


Comentarios

  1. Ay cariño. A mí me da yeyo volar 15 horas sin parar.. oremos juntas!! Gracias por el recordatorio de que Dios está en control!! See you soon friend!

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